El origen del carnaval en los Países Bajos y las regiones que lo celebran

Cada febrero, mientras el invierno sigue presente en gran parte de Europa, algunas ciudades neerlandesas se llenan de música, disfraces, colores y sátira popular. El Carnaval en los Países Bajos no es una fiesta importada ni una copia de celebraciones latinas: tiene sus propias raíces, personajes, símbolos y formas de entender la cultura colectiva.

En este artículo te contamos cómo nació, cómo ha evolucionado y dónde vivirlo si estás de viaje por Holanda en esa época del año.

Un carnaval con raíces muy antiguas

El Carnaval neerlandés mezcla elementos del calendario cristiano con tradiciones paganas. Nació como una celebración previa a la Cuaresma, cuando las comunidades se reunían para comer, reír y liberar tensiones antes del ayuno.

Con el tiempo, esta “despedida del invierno” se transformó en una fiesta llena de música, sátira y crítica social. Aunque en algunas regiones su componente religioso se ha diluido, el Carnaval sigue siendo una forma de expresar identidad local y sentido del humor colectivo.

Carrozas coloridas durante el desfile de carnaval en Den Bosch, con disfraces y ambiente festivo.
Desfile en Oeteldonk: Den Bosch se llena de color, música y sátira cada febrero.

Evolución e identidad cultural

Durante el siglo XIX, el Carnaval tomó forma moderna. Las regiones del sur —más influenciadas por el catolicismo— conservaron con más fuerza esta tradición. Se empezaron a organizar desfiles, se recuperaron símbolos antiguos, y las celebraciones se convirtieron en una mezcla de espectáculo popular y ritual urbano.

Hoy en día, muchas ciudades cambian incluso su nombre durante los días de Carnaval, eligen a un “príncipe” que representa el humor frente al poder, y permiten que la música y el disfraz se adueñen del espacio público.

Maastricht: Carnaval con acento del sur

En el sur de los Países Bajos, Maastricht destaca como una de las ciudades donde el Carnaval se vive con más fuerza. Durante tres días, el centro histórico se transforma: calles, plazas y cafés se llenan de disfraces, bandas musicales y un ambiente festivo imposible de ignorar.

El corazón de la celebración está en la plaza Vrijthof, donde se reúnen comparsas, bandas callejeras y miles de personas vestidas con los colores locales: rojo, amarillo y verde. El desfile del domingo es uno de los momentos más esperados, con carrozas, sátira política y mucho humor.

Aquí, el Carnaval no es solo fiesta. Es una tradición profundamente local, con identidad propia y una mezcla única de cultura popular, música y crítica social.

Puente de Maastricht al atardecer, con cielo dorado y reflejos sobre el río Mosa.
Maastricht al final del día: la ciudad donde el carnaval se convierte en tradición viva.

Otras regiones donde el Carnaval lo llena todo

Además de Maastricht, otras ciudades del sur también viven el Carnaval con intensidad:

  • Den Bosch (Oeteldonk durante el Carnaval): cambia de nombre, crea sus propias reglas y celebra con trajes distintivos, himnos locales y una estructura simbólica muy marcada.

  • Tilburg y Breda organizan desfiles coloridos, conciertos al aire libre y actividades para todas las edades.

  • Eindhoven, aunque más conocida por su innovación, también acoge comparsas, fiestas callejeras y una comunidad entregada a la celebración.

En estas ciudades, el ritmo habitual desaparece. Durante esos días, se suspenden las formalidades y reina el disfraz, la música y el espíritu colectivo. El Carnaval en Holanda, especialmente en el sur, se vive como una auténtica inversión de la rutina: todo cambia… para celebrar juntos.

Qué puedes esperar si lo vives como viajero

Quienes visitan los Países Bajos en febrero pueden encontrar ciudades irreconocibles. Banderas, máscaras, comparsas y música en la calle se mezclan con bebidas calientes, frituras locales y gente disfrazada desde primera hora del día.

El ambiente es inclusivo, festivo y muy local. No hace falta entender todos los códigos para disfrutarlo: basta con dejarse llevar y respetar el ritmo de cada ciudad.
Verás cómo el humor, la creatividad y la participación comunitaria definen una de las fiestas tradicionales neerlandesas más vivas.

Carrozas coloridas durante el desfile de carnaval en Den Bosch, con disfraces y ambiente festivo.
Desfile en Oeteldonk: Den Bosch se llena de color, música y sátira cada febrero.

Un evento que también habla de historia y comunidad

El Carnaval no es solo una fiesta de disfraces. Es una celebración que conecta pasado y presente. Habla de cómo las comunidades se organizan, de cómo usan el humor como herramienta y de cómo preservan su identidad cultural.

Cada desfile, cada canción y cada personaje representa una historia compartida que sigue viva gracias a la participación popular.
Y aunque el frío siga en el aire, durante esos días, el calor colectivo gana terreno.

¿Planeando una escapada en febrero?

Si te interesa conocer los rituales y celebraciones de invierno en Países Bajos, el Carnaval puede ser el punto de partida perfecto. Y si te quedas con ganas de más cultura local, te recomendamos leer nuestro artículo sobre Qué ver en Haarlem en un día, una ciudad cercana a Ámsterdam con mucho que ofrecer.

Crédito de la imagen principal:
“Un contingente disfrazado en el Desfile Familiar del Carnaval de Maastricht 2024”,
foto de Berthier2024 (Wikimedia Commons),
licencia CC BY-SA 4.0.
Cambios: ajustes de color.

 

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