Visitar Ámsterdam es una experiencia única, pero los alrededores esconden gemas igual de encantadoras. En invierno, estas escapadas permiten descubrir excursiones desde Ámsterdam llenas de historia, arquitectura tradicional y ambiente local. Pueblos con encanto, ciudades históricas y rincones rurales te esperan a menos de una hora. Aquí tienes una guía de ideas perfectas para un viaje corto desde Ámsterdam en temporada fría.
Gouda: historia, queso y arquitectura tradicional
Gouda es una de las escapadas más accesibles desde Ámsterdam (a unos 50 minutos en tren), y ofrece mucho más que su famoso queso.
Stadhuis de Gouda: el ayuntamiento gótico en la plaza principal es uno de los más antiguos de los Países Bajos. No solo es fotogénico: a ciertas horas, puedes ver su reloj mecánico con figuras móviles.
Sint-Janskerk: esta iglesia del siglo XV alberga los vitrales más altos del país, conocidos como los “Goudse Glazen”. Incluso en invierno, la luz los atraviesa y crea una atmósfera única.
Museo de Gouda: ideal para conocer la historia local, con secciones dedicadas al arte, la religión y la producción del queso.
Mercado de queso: aunque solo funciona en primavera y verano, puedes visitar tiendas especializadas todo el año y hacer catas.
Cafés y panaderías locales: prueba un “stroopwafel” artesanal en Van Vliet o una sopa caliente en Lichtfabriek para combatir el frío.
Ir a Gouda en invierno significa disfrutar la ciudad con calma, sin aglomeraciones y con una combinación equilibrada de cultura, historia y gastronomía local.

Leiden: museos, canales y ambiente universitarioEvolución e identidad cultural
A solo 35 minutos en tren desde Ámsterdam, Leiden es una ciudad histórica con ambiente joven gracias a su universidad. En invierno se mantiene activa, pero con menos turismo.
Aquí van algunas paradas clave:
De Burcht van Leiden: una antigua fortaleza circular en lo alto de una colina artificial. Subir no cuesta más de cinco minutos, y desde arriba tendrás una vista panorámica de los tejados de la ciudad.
Museum De Lakenhal: museo de arte e historia local, con obras de Rembrandt —nacido en Leiden— y exposiciones temporales de alta calidad.
Rijksmuseum van Oudheden: el museo nacional de antigüedades. Ideal para un plan de invierno bajo techo si te interesa la arqueología.
Callejear junto a los canales: aunque más compactos que en Ámsterdam, los canales de Leiden tienen mucho encanto. El entorno del Rapenburg es perfecto para una caminata tranquila.
Hortus Botanicus: el jardín botánico más antiguo de los Países Bajos. Aunque no esté en su punto álgido en invierno, su invernadero tropical es un lugar cálido y diferente para visitar.
Leiden combina cultura, historia, museos y tranquilidad. Es una excelente opción para quienes buscan una ciudad completa en un día y fácil de recorrer a pie.

Pueblos con encanto que merecen una parada
Más allá de las ciudades, el invierno es ideal para explorar pequeños pueblos tradicionales que conservan su identidad. Son accesibles desde Ámsterdam en transporte público y ofrecen paisajes, historia y tranquilidad:
Edam: famoso por su queso, pero también por su arquitectura típica neerlandesa, puentes levadizos y canales. Puedes visitar la antigua balanza de quesos y pasear por su casco histórico bien conservado.
Volendam: un pueblo pesquero con casas de madera, vistas al Markermeer y comercios donde probar arenque, anguila o stroopwafels recién hechos. También puedes visitar su pequeño museo folclórico.
Zaanse Schans: un museo al aire libre con molinos de viento en funcionamiento, talleres artesanos y casas de época. En invierno es menos concurrido y se puede pasear con calma, entrando en panaderías tradicionales o viendo cómo se fabrican los zuecos.
Marken: una pequeña localidad con casitas de madera sobre pilotes, caminos peatonales y un puerto encantador. Perfecto para caminar junto al agua y conocer cómo era la vida rural en esta zona antes de que se conectara con el continente.
Estos destinos son perfectos para quienes buscan turismo rural en Países Bajos, especialmente fuera de la temporada alta. A pesar del frío, conservan una atmósfera acogedora y permiten conectar con la vida tradicional neerlandesa.
Edam conserva su encanto incluso en invierno. Sus puentes, canales y calles tranquilas son perfectos para una escapada desde Ámsterdam.
Naturaleza cerca de la ciudad
Si el tiempo lo permite, el invierno también es buena época para escapadas a espacios naturales. Lugares como el Waterland (al norte de Ámsterdam) o el parque nacional Zuid-Kennemerland ofrecen rutas a pie o en bicicleta, incluso en días fríos, siempre que vayas bien equipado.
Los campos abiertos, los árboles desnudos y los cielos nublados crean una estética muy característica del invierno neerlandés. Algunos senderos bordean canales o atraviesan pequeños pueblos donde puedes parar a tomar algo caliente en un café local.
Cómo organizar estas escapadas de invierno
Todas las opciones mencionadas pueden hacerse en un día, saliendo por la mañana desde Ámsterdam y regresando por la tarde. La red de trenes y autobuses funciona bien también en invierno.
Aún así, es importante planificar con antelación: consulta horarios, ten en cuenta que anochece temprano y prioriza rutas compactas si prefieres evitar largos trayectos al aire libre.
Si lo prefieres, puedes optar por excursiones organizadas en grupo reducido. Son una buena opción para quienes valoran la comodidad, los comentarios culturales y un ritmo adaptado a cada temporada.
Una de nuestras propuestas favoritas es la Excursión Molinos Zaanse Schans, Edam, Volendam y Marken. Es un recorrido guiado en español que combina pueblos tradicionales, molinos históricos y paisajes rurales característicos de los Países Bajos.

¿Por qué hacer estas rutas en invierno?
Porque el país no se detiene con el frío. Las ciudades se vacían de multitudes, los pueblos ofrecen su versión más auténtica y la luz invernal da un carácter distinto a los paisajes urbanos y rurales.
Además, es una forma de conocer otra cara de los Países Bajos: no la de las postales primaverales, sino la del día a día tranquilo, los cafés con ventanas empañadas y las plazas que invitan a la pausa.
¿Te animas a salir de Ámsterdam?
Una escapada de invierno puede ser justo lo que tu viaje necesita para sumar variedad, autenticidad y ritmo más lento. Tanto si te interesa el queso, los museos, los paisajes rurales o simplemente descubrir algo nuevo, los alrededores de la capital tienen mucho que ofrecer.
👉 Si te ha gustado esta propuesta, también puedes leer nuestro artículo sobre La ruta del queso en Holanda, otro destino cercano con mucha historia y carácter local.