Hay viajeros que vuelven de Ámsterdam hablando de los canales. Otros recuerdan los museos, las bicicletas o los mercados. Y luego están quienes regresan pensando en una enorme porción de appeltaart acompañada de un café y una montaña de nata montada.
La tarta de manzana forma parte del día a día de los neerlandeses. No se reserva para cumpleaños ni celebraciones especiales. Se come después de un paseo, durante una pausa en el trabajo o simplemente como excusa para sentarse un rato en una cafetería.
Pero hay algo que muchos visitantes no saben: la appeltaart holandesa tiene más de 500 años de historia, y probar una buena porción es también descubrir una pequeña parte de la cultura del país.
Una receta con más de cinco siglos
La primera receta conocida de appeltaart apareció en 1514 en Een notabel boecxken van cokeryen, considerado el primer libro de cocina impreso en neerlandés.
Aquella receta poco se parecía a la actual. Además de manzana, incluía especias, frutas y una masa mucho más rústica. Con el paso de los siglos, la llegada de canela, clavo y nuez moscada a través del comercio neerlandés transformó la receta hasta convertirla en uno de los postres más representativos del país.
¿En qué se diferencia de la apple pie americana?
Aunque ambas comparten la manzana como protagonista, son dos postres completamente distintos.
La appeltaart neerlandesa suele ser más alta, con una masa firme que envuelve el relleno, grandes trozos de manzana, abundante canela y, en muchas recetas, pasas y ralladura de limón.
Otra diferencia importante está en la forma de servirla: en los Países Bajos casi siempre se pide met slagroom, con una generosa porción de nata montada fresca.

¿Cómo reconocer una buena appeltaart?
Pregúntale a cualquier neerlandés y probablemente no te hablará de estrellas Michelin, sino de pequeños detalles.
Una buena appeltaart debe tener:
- Mucha manzana y poca masa.
- Una corteza firme, pero quebradiza.
- Canela presente, sin eclipsar la fruta.
- Un interior jugoso, nunca convertido en puré.
- Nata montada recién servida.
Y un detalle curioso: muchas familias siguen defendiendo que las mejores manzanas para prepararla son las Goudreinet, una variedad ligeramente ácida que mantiene muy bien la textura durante el horneado.
Cinco lugares donde merece la pena probarla
En lugar de hacer una lista interminable, estos cinco locales ofrecen experiencias muy distintas entre sí.
Winkel 43: la parada obligatoria
Es imposible hablar de appeltaart sin mencionar Winkel 43.
¿Es la mejor? Depende de a quién preguntes.
Lo que nadie discute es que ha convertido su tarta en un auténtico símbolo de Ámsterdam. Sus enormes porciones y la ubicación, en pleno Noordermarkt, hacen que siempre haya ambiente, especialmente durante los días de mercado.
Ideal si es tu primera vez en Ámsterdam.

Papeneiland: donde la historia sabe a canela
A apenas unos minutos andando se encuentra Papeneiland, uno de los cafés históricos más antiguos de la ciudad.
Entrar aquí es hacerlo en una Ámsterdam de vigas de madera, lámparas antiguas y mesas donde siguen reuniéndose muchos vecinos del barrio.
Hay quien prefiere su appeltaart a la de Winkel precisamente porque resulta menos turística y mantiene un aire mucho más tradicional.
Perfecto para quienes buscan un auténtico brown café.
Patisserie Holtkamp: cuando una pastelería es una institución
Mientras muchos turistas recorren Jordaan buscando tarta de manzana, los amsterdameses llevan décadas entrando en Holtkamp.
La pastelería ocupa un local donde ya existía un obrador desde 1886, y la familia Holtkamp continúa siendo una referencia de la repostería de la ciudad.
Más que ir a tomar café, aquí se viene por la calidad del producto.
La mejor opción para quien disfruta visitando pastelerías tradicionales.

Café de Jaren: una pausa junto al agua
Si buscas una experiencia diferente, Café de Jaren tiene uno de los patios junto al canal más agradables del centro.
Su appeltaart procede de Patisserie Kuyt, un obrador que muchos vecinos consideran incluso mejor que algunos cafés mucho más famosos. De hecho, en foros locales es habitual encontrar viajeros y residentes que recomiendan Kuyt por encima de Winkel 43.
Ideal para combinar café, canal y tranquilidad.

Café ‘t Sluisje: la excusa perfecta para descubrir Amsterdam Noord
La mayoría de visitantes nunca llega hasta Nieuwendam.
Y quizá por eso Café ‘t Sluisje mantiene ese ambiente de barrio que cuesta encontrar en el centro.
Después de cruzar el IJ en ferry y recorrer la zona en bicicleta, sentarse en su terraza con una porción de appeltaart resulta una experiencia muy distinta a la de las cafeterías más conocidas del centro histórico.
Perfecto si quieres descubrir una Ámsterdam menos turística.

Un consejo: no la busques a la hora del postre
En España solemos asociar la tarta con el final de una comida. En los Países Bajos ocurre justo lo contrario.
La appeltaart suele disfrutarse entre las 10:00 y las 17:00, acompañando un café durante una pausa o después de un paseo. Por eso muchas cafeterías la sirven durante todo el día y es habitual ver a familias enteras compartiendo una porción a media tarde.
Si quieres vivir la experiencia como un neerlandés, pide una appeltaart met slagroom, busca una mesa junto a la ventana y tómate el tiempo necesario. Al fin y al cabo, esa pausa tranquila también forma parte de la cultura del café en los Países Bajos.
Y si quieres seguir descubriendo la gastronomía neerlandesa, no te pierdas nuestro artículo Platos típicos de Holanda para los meses fríos.